¿Qué está pasando? Acoso sexual y racismo en la Ciencia Ficción.

Nota: Debido a que por segunda vez siento la obligación de escribir algo relacionado con tópicos en la versión en inglés, abro esta nueva  sección en mi blog. Creo que discutir sobre lo que sucede en la escena internacional es importante para nosotros los hispanohablantes, porque de alguna manera nos concierne en general y porque nos puede ayudan a ver las diferencias entre nuestro fandom, temas que escribimos, etc. en particular.

Desde hace algunos meses la comunidad de ciencia ficción en inglés (más que nada en los Estados Unidos, lo que no impide que otros países – como Australia – se hayan visto envueltos), se encuentra agitada por una gran controversia sobre el evidente sexismo y racismo en la Asociación de Escritores de Ciencia Ficción de América (SFWA) y su consecuencia en las convenciones: el acoso sexual del que han sido víctimas algunas escritoras y fans.

STOP-a-la-violencia-de-género-laboral-610x362Para entender un poco de qué se trata, comenzaré por explicar el problema que causó la portada del boletín #200 de la SFAW. (Enero de 2013) Fue acusado de sexista por muchos, no solo mujeres, por razones obvias. Sin embargo no se puede negar que muchos comics tienen el mismo estilo, por lo que eso solo no puede haber sido la razón del quilombo que se armó después. Muchos dicen que también causó malestar un artículo aparecido en el mismo boletín  firmado por Mike Resnick y Barry Malzberg acerca de: “lady editors” (siguiendo una columna en el número anterior sobre “lady writers”). El uso de la palabra “lady” para referirse a las mujeres que trabajan en el género y así distinguirlas de los escritores y editores a secas es lo que causó el malestar. Para continuar con la “línea”, en el boletín  #201  (abril 2013) CJ Henderson escribe una columna en donde pone a  Barbie como “role model”, pues es una “buena chica” que “mantiene su calma dignidad como toda mujer debería hacerlo”. Sí, admito que entiendo las quejas. Sin embargo esas quejas seguían siendo bastantes moderadas. Pareciera pues que no fue la portada o los artículos los que causaron el furor que se levantó seguidamente, sino más bien la respuesta de los criticados, aparecida en el boletín #203 (mayo 2013). Resnick and Malzberg escriben seis páginas, atacando a las personas que criticaron las columnas previas, acusándolos de ser “liberales fascistas”, “cobardes anónimos”, de querer aplicar cesura y control mental y como cereza al pastel los comparan con Stalin y Mao.

Es en ese momento que las cosas se salieron de proporción. Las medias sociales explotaron con reacciones airadas, sobre todo a la acusación de “cobardes anónimos” que resultó falsa, pues la mayoría de los que primero levantaron su voz están bien identificados como pertenecientes al mundo de la ciencia ficción. Muchas personas empezaron a salirse de la asociación en protesta. El presidente de la misma, John Scalzi, hace lo que Resnick y Malzberg debieron hacer desde el principio: asumir la responsabilidad por el hecho e invitar a la crítica constructiva.

En junio Scalzi, asume la responsabilidad absoluta por el material ofensivo y pide disculpas, alegando que en realidad solo echó una mirada a la respuesta de Resnick y Malzberg, es decir que no lo leyó completamente antes de darle el visto bueno. Jean Rabe, editora del boletín, renuncia. Es en ese mismo momento que muchas mujeres que reaccionaron al artículo en cuestión reclaman estar recibiendo mail con mensajes agresivos, inclusive amenazas de muerte y violación. La discusión pues, empieza a ampliarse hasta convertirse en una discusión sobre el sexismo en la ciencia ficción.

Las cosas parecieron calmarse un poco hasta que la autora Author N.K. Jemisisn en su discurso como invitada de honor al la convención Continuum en Australia, menciona el problema del sexismo en la SFWA, apuntando que por ejemplo  Theodore Beale (aka Vox Day) si bien no ganó en las elecciones para presidente de la asociación, obtuvo un 10% de los votos, a pesar de ser bien conocido por su  punto de vista deshumanizador hacia las mujeres y la gente de color (nunca me gusta dar estas explicaciones, pero es que sí viene al caso: N.K Jemisin es afro americana). Beale por supuesto respondió en su mail, con muchos comentarios sexistas y racistas. Eso provocó nuevamente una explosión en la red. Muchas otras mujeres empezaron a dar sus testimonios de cómo habían sido sexualmente acosadas por editores en convenciones, o menospreciadas en publicaciones.

Lo último que se sabe es que Beale ha sido expulsado de la SFWA, muchas más han salido libremente de la asociación y que Scalzi ha  desarrollado su propia política contra el acoso sexual en convenciones, http://whatever.scalzi.com/2013/07/02/my-new-convention-harassment-policy/ la  misma que ha sido firmada por más de 1,000 personas (incluido el director de nuestra revista. (Pequeña nota para aclarar que Scalzi ya no es el presidente de la SFWA, pues su período terminó. La nueva junta directiva, con Steven Gould a la cabeza, tomó mando en julio)

Amazing Stories no ha sido ajeno a este conflicto, lo que comprueban los artículos de K. Ceres Wright (Having a sexual harassment policy is not enough) y de Paul Cook (Sexual harassment at science fiction conventions: Who let the dogs out?). La primera nos explica un poco la política de Scalzi y sugiere hacer en todas las convenciones un panel sobre acoso sexual, para educar, saber reconocerla y prevenirla. El segundo echa la culpa a las nuevas plataformas de comunicación, como facebook, en una ruda manera de comunicarse de los jóvenes en general. Según su punto de vista, este y otros medios sociales han eliminado las fronteras de respeto al no haber contacto directo, lo que hace que los jóvenes sean más agresivos. Como ejemplo nombra las respuestas que recibió de unos alumnos a sus malos resultados: acusarlo de mentir en la fecha de entrega, entre otras cosas, en mensaje que más parecían una actualización de estado en facebook o un twit.

No sé cómo serán las cosas en América Latina, porque en realidad mi contacto con el mundo de la ciencia ficción en ese continente es “virtual”, no “cara a cara”, pero por lo menos yo no he sentido que haya discriminación hacia las mujeres como lo hay por ejemplo hacia el género, especialmente de parte de editoriales convencionales (con honrosas excepciones, como mi querida editorial por ejemplo). Pero puedo dar fe que en Finlandia no ocurre eso, es más: más de la mitad de los escritores del género son mujeres, lo que haría muy difícil una situación como la que al parecer se vive en los Estados Unidos. Tengo algo de contacto con la ciencia ficción francesa y tampoco me parece que eso sucede allí.

Como dije no tengo contacto directo con la ciencia ficción latinoamericana o española, pero por lo menos en mi contacto “virtual” no he sentido para nada un menosprecio y mucho menos acosos sexual (curiosamente me ha pasado con la literatura “maisntream”, por ejemplo un desubicado que me pidió  en una plataforma “ning” que publique más fotos mías en vez de pedirme que publique más textos, como si fuera modelo de pasarela y no escritora). Yo me he sentido apoyada por muchos en mi camino por la ciencia ficción. El único incidente que se podría tener tuve fue una antología en Perú que solo tenía hombres en ella, que cuando reclamé el hecho abiertamente en internet, se me respondió cortésmente que se pensaba hacer otra solo con mujeres e inclusive se me invitó a ella.

Lo que sí he notado la poca cantidad de mujeres que escribimos en el género, pero me pregunto si eso tiene más que ver con elecciones personales, pues igual veo que hay muchas más poetas que narradoras, como si las propias mujeres pensaran que la poesía es más conveniente a su género.

Sería interesante escuchar otros puntos de vista: ¿les parece que hay sexismo en la ciencia ficción en español?, ¿hay diferencias entre países al respecto? ¿cómo se manifiesta?, ¿porqué hay pocas mujeres que escribimos ciencia ficción?. Espero sus respuestas.

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