El caso de las revistas que desaparecen

nm37Aunque parece título de cuento policial de cuarta categoría, es lo único con lo que pude salir para no poner un título demasiado deprimente. Porque sí que deprime que una revista desaparezca y mucho más si es del género y aún con más razón si es una que nos acompañó desde el principio.

Sabemos muy bien que en Argentina, una revista como Axxon está haciendo todo lo posible para seguir a flote. Por otro lado hay nuevas revistas que se forman. Sin embargo en estos últimos meses hay varias de peso y de años que han decidido cesar sus actividades. Me contestaron generosamente unas preguntas dos de ellas: Alfa Eridiani de España y NM de Argentina. Quizá esta entrevista sirva para aclararles algunas dudas a los jóvenes que deseen lanzarse a la aventura de fundar una revista del género.

Tanya Tynjälä para Amazing Stories: ¿Pueden presentar la revista? ¿Cuáles fueron los objetivos de la revista?

José Joaquín Ramos de Alfa Eridiani : Alfa Eridiani fue una revista electrónica de ciencia-ficción con dedicación exclusiva a este género. Publicábamos cuentos, artículos, novelas seriadas, poesías y… cómic, aunque estos fueron los menos porque no había suministro regular Alfa Eridiani fue un proyecto personal que, aunque tuvo muchos y muy buenos colaboradores y les agradezco su colaboración, pretendía divertirme con el género que más me gusta.

Santiago Oviedo de NM: NM fue la continuadora del fanzine argentino Nuevomundo, fundado en setiembre de 1983 por Daniel Mario Arturo Croci (1951-2004), dedicado a la promoción de la obra de escritores hispanohablantes de ciencia ficción y fantasía.

Por los dieciséis números que integraron esa publicación —hasta su desaparición en 1991— desfilaron autores de amplia trayectoria, como José Altamirano, Daniel Barbieri (seudónimo del propio Daniel Croci), Eduardo Carletti, Tarik Carson, Fernando J. Cots, Marcelo Dos Santos, Sergio Gaut vel Hartman y José Manuel López, entre muchos otros. Algunos de ellos tuvieron su debut en la revista y varios de los cuentos y novelas publicados en ella fueron merecedores de diversos premios.

En mayo de 2006, habiendo sido el último director de Nuevomundo, decidí retomar el espíritu del viejo fanzine, como homenaje a Croci, y en junio apareció el primer número del e-zine NM, aprovechando las ventajas de Internet y conservando las características de la edición tradicional, con el compromiso de seguir buscando nuevos artistas.

Su objetivo era incluir creadores que no sólo representaran la producción de los distintos países hispanohablantes, sino también de las distintas regiones o provincias de cada uno de esos Estados, en busca de un federalismo tanto interno como externo, y conservó ese espíritu a lo largo de cuarenta entregas, hasta el cierre en mayo de 2016. No obstante, todo ese material no desapareció, porque todo lo que alguna vez estuvo en http://www.revistanm.com.ar ahora se puede encontrar en https://sites.google.com/site/revistanm/.

AS:¿Cuál ha sido el punto más alto de la revista?

JJR: Desde el principio tuve más originales de los que podía publicar. Además algunos eran de autores que mandaban más de un cuento, otros eran difícilmente encajables dentro de la temática de Alfa Eridiani porque eran  directamente de terror o fantasía. Otros autores tenían la suficiente calidad cómo para que les pidiese otros cuentos. Finalmente en 2003, me decidí a publicar una revista hermana de Alfa Eridiani, a la que llamé Eridano, nombre castellanizado de Alfa Eridiani. Aproveché para publicar monográficos sobre literatura hispanoamérica (Argentina, Perú Venezuela y unos cuantos más).

No recuerdo la fecha exacta en la que se regularizaron las entradas de relatos, cosas de no llevar un diario.

Lo que sí puedo fechar es la aparición de lo que en mi ignorancia llame E-books Alfa Eridiani. Fue en 2010 e inauguró está fase El planeta de Skully de Khristo Poshtakov. La diferencia con las ProseRage Alfa Eridiani 001 Portada Alfa Eridiani n13 Tercera Epocaotras e-revistas es que aquí incluía 3, máximo cuatro relatos, de un autor o autores.

¿Razones? Fundamentalmente que no llegaban suficientes relatos para editar un Eridano. Hubo otro Erídanos como el segundo Eridano Peruano, pero eso fue mucho más tarde.

SO: Considero que NM nunca llegó a su punto más alto. Cada número era superador del anterior. De la periodicidad semestral inicial, en el nº 3 pasó a ser trimestral. Las cincuenta y seis páginas originales se volvieron sesenta y cuatro al tercer año, con el nº 7, y nunca se volvió hacia atrás. La puntualidad en la aparición se cumplió con cada una de las entregas y en cada número había por lo menos un debutante. Al mismo tiempo, como en el salto en alto, el nivel de la vara de selección era cada vez más elevado.

AS: ¿Algo más que considere un gran logro?

JJR: Aquí solo puedo considerar logro menores. Uno de ellos es que Alfa Eridiani publicó en 2003 una poesía que batió a desierto en la categoría de poesía en los Premios Ignotus de 2004. Se trata de “Apocalipsis Relativo” de Alfredo Álamo.

Otro sí digo de J. Javier Arnau y Carlos Martínez Sueiro que recibieron otro Ignotus por su poemario Paraísos Cibernéticos que recibió el ignotus de 2011.

SO: Una de las cosas que más me satisfizo fue que varios de los cuentos o ilustraciones de tapa obtuvieron el primer puesto, un accésit o una muy buena ubicación en distintas elecciones del Premio de las Editoriales Electrónicas, que nucleaba a publicaciones de varios países de habla hispana y que galardonaba a la producción de CF, terror o fantasía del año previo publicada por los participantes. El dinero del primer premio y los distintos diplomas eran —como correspondía— para los autores, pero allí también estaba el orgullo de que habían aparecido en la revista, lo que señalaba que la elección del material no estaba descaminada.

AS: ¿Cuándo empezaron a darse cuenta de que tenían problemas con la revista?

JJR: Los problemas reales empezaron en 2013, llevaba ya varios años en los que había cambiado de trabajo. Incluso ya estaba jubilado y no me apetecía continuar con una revista que acabó convirtiendose en una condena.

SO: La edición independiente no está libre de problemas. Al contrario, ellos son la parte esencial del paquete.

Cuando decidí lanzar NM evalué hacerla en soporte papel, como la antigua Nuevomundo, pero los costosme hicieron preferir el formato electrónico. Internet se estaba volviendo cada vez más omnipresente y permitía obviar los costos y demoras por distribución, a la vez que permitía un contacto más directo e inmediato con los autores, frente a los tiempos que representaba el correo postal. De hecho, actualmente es posible leer cualquier número de la revista directamente en un teléfono celular.

En contrapartida, se está atado indefectiblemente a una computadora. Ya no se trata de mecanografiar en una máquina de escribir y de armar el original con regla, cúter y pegamento en la mesa de un bar. Como consecuencia, el equipamiento es el punto débil. Y ya sabemos que, por las leyes de Murphy, las máquinas van a fallar sobre la hora de cierre.

Incluso para una empresa chica, eso no sería demasiado inconveniente, pero en el caso de emprendimiento como NM resulta bastante engorroso. A lo largo de la historia de la revista tres computadoras dijeron “basta” en momentos críticos. Eso se solucionó saliendo a comprar una nueva PC un sábado por la mañana o un monitor un día domingo. Había que recurrir a la máquina de alguien de confianza, que le permitiera instalar los programas de edición necesarios. En algún momento, algún conocido hasta prestó una netbook para que se pudiera editar el material de la revista. Lo agradable es que, en todos los casos, eso fue una buena excusa para ir mejorando el equipamiento y desarrollar mejores esquemas de respaldo de los datos.

Ahora bien, NM era una publicación gratuita sin fines de lucro. Los costos de mantenimiento del sitio, en realidad, nunca fueron demasiado elevados y, aun cuando con el paso del tiempo la burocratización llevó a la generación de unos gastos suplementarios para tener el derecho a poder usarlo, hasta el momento del cese no fue nada que una persona con un trabajo normal no pueda afrontar.

Este último sí es uno de los grandes inconvenientes de medios como NM. Si alguien tiene que tener un trabajo tradicional para mantenerse y continuar con el proyecto, generalmente no tiene tiempo para desarrollar relaciones públicas y mantenerse en el candelero. Los seres humanos, como consecuencia negativa del fenómeno que generó Internet —porque, generalmente, con lo bueno también viene lo malo—, vivimos lo inmediato, deslumbrado con las candilejas. Paralelamente, la Red llevó al concepto de que todo es gratis. En consecuencia, a menos que se pueda estar en el escenario como una plañidera o el payaso alegre —nunca el bufón, que en su locura siempre dice la verdad—, generalmente nadie le presta atención a un botón en un sitio que diga “donaciones” (en los años ochenta, la época dorada de los fanzines en la Argentina, comprábamos hasta las publicaciones que no leíamos, sólo para mantener el movimiento).

Como consecuencia de todo ello, el editor independiente suele encontrarse ante el dilema de priorizar sus ingresos o la calidad de su publicación. En tal sentido, en NM siempre se optó por lo último. La revista siempre tuvo una dirección centralizada. La selección de los cuentos dependía exclusivamente de mí y lo que más se amplió el equipo fue cuando Bárbara Din se encargó del arte de tapa (luego de haber rediseñado el isologo de la revista) y Cristina Chiesa, mi esposa, me ayudó invalorablemente con la corrección de textos. Siempre se propugnó la defensa de los derechos de autor y por eso sólo se trabajó con software libre o comprado por los canales oficiales.

En última instancia, siguiendo a Ernst Jünger, ser anarca no es ser —desde ningún punto de vista— anarquista.

La deuda pendiente es no haber podido pagarle a los colaboradores una retribución por cada publicación —aunque más no fuera nominal—, como lo hacen otras revistas por los derechos de traducción de autores no hispanohablantes. Pero, en definitiva, todos ésos no fueron sino desafíos que NM afrontó con gusto a lo largo de sus diez años.

AS: ¿A qué cree que se deben esos problemas?

JJR: Al cambio de estilo de vida. AL hartazgo de hacer siempre lo mismo y que se convirtió en una obligación.  Es cosa normal en tantos años.

AS: ¿Cuál fue lo que le decidió finalmente a cerrar la revista?

JJR: Creo que se deduce fácilmente de la pregunta anterior. No había motivación suficiente.

SO: Por suerte, ninguno de los problemas expuestos en la anterior respuesta. La búsqueda de una solución a todos esos desafíos hacía que una vida de oficina fuera una simple preparación para la verdadera lucha, para sobrevivir en una megalópolis que superaba los universos de 1984 o Un mundo feliz, que se iniciaba con las tareas de edición (lectura de los cuentos enviados, selección del material, conversaciones de ajuste con el autor, composición y armado, puesta en línea del número y difusión).

Frente a ello, los años y todos los días fueron pesando. Cada jornada en la megaciudad se fue convirtiendo en algo insoportable (¿edad?, ¿cambio de paradigmas?, ¿más días atrás —y fallecidos— que adelante, como decía el capitán Picard en una película de Star Trek?). En cierto momento, con mi mujer encontramos nuestro lugar —ese otro, el que queremos— en el mundo. Ese lugar nos obliga a cambiar lo que fuimos hasta hoy, para seguir siendo lo que siempre fuimos.

Seguiremos siendo luchadores (como con la revista), pero tenemos que prepararnos para ese nuevo entorno. Eso nos exige mucho del escaso tiempo del que disponemos y uno de los espacios desde el que podemos recuperar algo de éste es el que demanda la revista. Debemos volvernos más pioneros (vamos a tener que aprender —o re-aprender— lo que impulsa a luchar cada día para sobrevivir).

Nada de eso debería preocuparnos. Si las cosas van mal, seguiremos sobreviviendo, como siempre. Si van bien, una nueva publicación, desde otro lugar, con un objetivo más trascendente, más histórico, seguramente, saldrá a la luz. Quizá con una impronta semiprofesional, con la que cada autor se pueda sentir reconocido y valorado.

AS: ¿Hay algo que hubiera podido evitarlo?

JJR: Probablemente no, MI ilusión se basaba en obtener beneficios en el mercado de papel y el electrónico paso a ser secundario.

SO: Por todo lo que dije antes, es casi seguro no. Hay momentos en los que es mejor priorizar la salud física, anímica y mental, me parece.

AS: ¿Hay algo que hubieran hecho diferente?

JJR: Probablemente no hubiera editado en papel y hubiera intentado obtener el respeto de los autores españoles. Hay muy pocos que hayan confiado en Alfa Eridiani para darse a conocer. Creo que se tiende a pensar que la revista es algo latinoamericano y los autores españoles, salvo honrosas excepciones no envían sus relatos a Alfa.

He pedido relatos fuera de ese pequeño círculo que publica en Alfa Eridiani, pero no han querido.

SO: En absoluto. No hay nada de qué arrepentirse. Haber iniciado la revista fue una satisfacción. Los logros obtenidos me llenaron de orgullo y no lamento haberla cerrado, porque todo fue hecho a consciencia y sin traicionar los ideales originales.

AS: ¿Qué consejo le darían a jóvenes que quieran hacer una e-revista?

JJR: El primer consejo es que se olviden de cobrar por ella. Sencillamente hay muchas ofertas, ya sean gratuitas (incluso prestigiosas), ya sean pagadas.

SO: Que tengan sus objetivos claros. Que privilegien siempre al autor. Que su norte sea la calidad literaria y no el amiguismo. Que piensen bien si quieren vivir de eso o para eso. En el primer caso, que el afán de lucro no los obnubile. En el segundo, que sean capaces de aguantar las adversidades que seguramente se van a presentar. Unos podrán ser ricos en dinero; los otros, en satisfacciones personales.O no. Pero nunca lo sabrán si no lo intentan.

Sobre los entrevistados:

oviedoSantiago Oviedo, Cuentista, articulista y traductor. Nació en Buenos Aires (Argentina) en 1960. Desde mediados de los años ochenta hasta mediados de los noventa publicó colaboraciones en la mayoría de los “fanzines” argentinos de ciencia ficción, como Nuevomundo, Gestalt, Homo Gestalt, Cuásar, Gurbo y Sinergia, en la revista Axxón, y llevó adelante una columna junto con Daniel Croci en la revista Fierro.
Su cuento “Marina del silencio”, publicado en Axxón número 2, ganó el Premio Más Allá en el año 1989. Fue incluido en las antologías Visiones y Más Allá, Ciencia ficción argentina.

También fue coautor, junto a Daniel Barbieri y José Altamirano, de la novela por entregas “Los Pagos”, y con Daniel Croci de la columna Chatarra estelar en la revista argentina de historietas Fierro.

Sus influencias literarias son H. P. Lovecraft, J. R. R. Tolkien, Abelardo Castillo, Cordwainer Smith y Ernst Jünger. Administra “El rincón céltico”, un sitio dedicado a la cultura y a los mitos célticos; coordina “e-ditores”, un grupo de editoriales electrónicas, y dirigió NM. La nueva literatura fantástica hispanoamericana , una revista de distribución gratuita dedicada a la literatura de terror, fantasía y ciencia ficción escrita en español. (fuente: Axxon Wikki)

 

RamosJosé Joaquín Ramos: Madrid, 1964. Es Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid. Se inició en el fándom activo en el Sitio de Ciencia-Ficción publicando algunas críticas literarias y colaborando en el Glosario. Editó una revista electrónica (Alfa Eridiani) desde Septiembre de 2002 hasta el 20 de febrero de 2016, revista electrónica gratuita y bimestral dedicada a difundir la ciencia-ficción de autores noveles y, en alguna ocasión, no tan noveles. (Fuente: El sitio de ciencia ficción)

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