Reseña de libro: Aquí hay dragones. Breve antología de minificción centroamericana contemporánea

Aquí Hay Dragones
Compilador: Alberto Sánchez Argüello
Parafernaila Ediciones Digitales
Licencia Creative Commons
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¿Qué sabemos de la minificción centroamericana, a parte del icónico dinosaurio de Monterroso? Debo confesar que en mi caso muy poco. Sin embargo sería imposible que el auge de la microficción no haya llegado a esa parte de América. El infatigable Alberto Sánchez Argüello, ha realizado un excelente trabajo de investigación y búsqueda para poder entregarnos este libro (de distribución gratuita, además) que llenará este vacío literario.

Son 15 autores de 6 países los antologados. La edición está muy bien cuidada, permitiendo una lectura fácil. Sé que éste es solo un detalle, pero con libros digitales, es uno muy importante que los ojos agradecen.
En cuanto a la calidad, la mayoría de los autores demuestran dominar muy bien el arte de la microficción, por lo que se puede asegurar que Alberto realmente ha escogido a los mejores exponentes de cada país.

De Guatemala, las antologadas son Vania Vargas,, Marilinda Guerrero Valenzuela y Lorena Flores Moscoso.

Vania Vargas pasa con facilidad por muchos temas y estilos, a pesar de que no lo pareciera, pues todos sus textos se refieren a sueños. Así su cuento El sueño de los cazadores es casi una leyenda y usa un lenguaje muy poético, mientras que El sueño de los sueños tiene más bien un lenguaje más coloquial y El sueño de los lugares probables es una pequeña joya de terror.

Lorena Flores Moscoso construye muy buenos textos que convierten la horrenda realidad de una sociedad machista en un poema bien construido, que no impide dejarnos un amargo sabor en la boca, a causa del tema. Así en Ronda infantil, leemos:

Componte niña componte, que hay viene tu carnicero
Con ese lindo traje que parece patrullero
A llevarte hacia el altar/ o a una casa particular
donde se lava y se plancha como en las demás
Componte niña componte, que viene tu carnicero
Agáchate y vuélvete a agachar que las
niñas bonitas se vuelven a agachar.

A diferencia de ellas, pareciera que a Marilinda Guerrero le falta dominio en el arte de la microficción. Sus temas son buenos (Un misterioso ojo que vigila cada movimiento del personaje principal o un anciano que al no haber podido viajar de vivo, decide viajar de muerto) pero son demasiado largos y con detalles que fácilmente podrían eliminarse. Son textos que con un buen trabajo de edición, se convertirían de pasables en excelentes.

De El Salvador tenemos a Gabriela Velis y a Jorge Ávalos.

Gabriela Velis nos invita redescubrir los cuentos tradicionales, gracias a las magistrales vueltas de tuerca de sus cuentos “al revés”. Por su pluma pasan y se transforman la tortuga y la liebre, los tres cerditos, el país de las maravillas, el espejo mágico y el sapo que nunca se transforma en príncipe. Disfruté especialmente el trabajo realizado en los tres cerditos, del que ofrezco una muestra:

El cerdito y el lobo III

Este cerdito construyó su casa fortificada con ladrillos y cemento. El lobo llegó, le sopló al oído suavemente y entonces el cerdito… Abrió la puerta.

Jorge Ávalos es un digno heredero del real maravilloso. En Los clásicos, rinde homenaje a Monterroso, quien descubre de la manera menos agradable que “hay libros que muerden”. Mi favorito es Un incidente gramatical, fabuloso cuento humorístico del que no doy muchos detalles para permitirles descubrir este cuento metalingüístico y sus divertidos juegos de palabras (literalmente).

De Honduras se ha incluido a Martín Cálix y a Kalton Harold Bruhl.

No me gustaron mucho los cuentos de Martín. Más que microficciones, parecieran ser reflexiones personales que además resultan muy largas. La única excepción es el cuento El santo, que cumple con todos los requisitos del género: redondo, completo y directo. Los cuentos de Kalton sí que me parecieron muy buenos. El es otro buen heredero del real maravilloso. Mientras que Entre la niebla es una historia de horror que se convierte en cotidiana, Pereza es contrariamente una historia en donde una banal actividad se transforma en historia de horror. Me gustó sobre todo La familia, que reestructura la historia de Noé, cambiando el final a causa de un egoísmo disfrazado de amor.

De Nicaragua no podía faltar el mismo Alberto Sánchez Argüello, a quien acompañan María del Carmen Pérez Cuadra y Martha Cecilia Ruiz. María del Carmen construye cuentos muy poéticos y misteriosos que nos invitan a preguntarnos por la naturaleza de los personajes. ¿Quién o qué es Rama, que trabaja en un circo y habla con el lenguaje de las mariposas? ¿Es realmente un perro el personaje de Soy? Y si es así, ¿qué clase de perro que espera el café que le hace su madre? ¿Qué enfermedad tiene ese ser de larga, morada y angulosa lengua de Día de cumpleaños? Hay que acotar que es justamente esa falta de especificación que hace que estos cuentos sean efectivos.

Martha Cecilia Ruiz hace una aguda crítica al papel impuesto a la mujer en una sociedad machista en cuentos muy cortos y precisos con una vuelta de tuerca que nos ataca por sorpresa. Algunas veces es cómica por irónica ( Accidente, Velorio, De la vida en las redes, Manual para la buena esposa, entre otros), otras es desagradable por ser un espejo de la realidad (Cuerpos perdidos, Sueño y memoria, Silencio, Brutalidad, por ejemplo). Pero ella también toca otros temas y estilos. Así por ejemplo Pájaro de Cenizas es una hermosa prosa poética. Y como cereza en el pastel, les ofrezco su texto Crítica Literaria:

Se estremece al pensar que en algún universo paralelo, ella escribe con errores ortográficos.

Alberto pone la nota de ciencia ficción en esta antología. Los otros es un cuento postapocalíptico muy bien construido. Hogar nos presenta un mundo futuro en donde comprar la ilusión de felicidad es posible. Diferente es Sabor a olvido, que es un cuento de terror con un final surrealista:

Tiene un agujero del que empiezan a salir mariposas negras. Se posan en los toboganes y columpios, en los árboles y las alcantarillas. Hay una que se coloca en mi boca, mueve sus alas despacio e intenta entrar, estoy demasiado cansado para evitarlo, así que la dejo pasar.

Representando a Costa Rica están Silvia Piranesi y Diego van der Laat. El cuento 5:30 de Silvia tiene una buena estructura, cuyo inicio nos hace sentir incómodos, hasta recuperar el aliento con el inesperado final. Lo que pensamos sería un cuento de terror, se convierte en una triste realidad mundana. Visita guiada y Lluvia de ideas son dos cuentos que yo calificaría de surrealistas en donde el asma tiene el papel principal. Diego van der Laat es otro de los autores que pasa sin dificultad por temas y estilos, siempre inyectado de su irónico sentido del humor. El cuento Nueva Humanidad es un cómico y genial cuento de ciencia ficción, que es uno de mis favoritos en esta antología. Simón de Sirene nos ofrece una perspectiva científica a la resurrección de Cristo, mientras que Pequeño Larrouse es un magnífico cuento, que prefiero no comentar y así permitirles descubrirlo.

Finalmente de Panamá tenemos a Melanie Taylor Herrera, José Luis Rodríguez Pittí y a Lilian Guevara. Ya conocía el trabajo de Melanie, cuya característica es usar un lenguaje muy poético. De ella también es otro de mis textos favoritos en esta antología: Criaturas escritas. Éste es un bello texto que nos relata una historia espantosa, en donde el escritor se convierte en el villano:

El escritor pesca vocablos húmedos, morfemas y lexemas que empapan su imaginación. Toma un bolígrafo y empieza a describir al murciélago. Lo deshace y rehace con sustantivos, lo pinta con adjetivos, lo esclaviza con verbos. El murciélago se desvanece sobre la hoja y ahora reside en las palabras del escritor. Éste, satisfecho de su tarea, coloca la hoja en una abultada carpeta y sonriendo para sí abandona la estancia.

José Luis Rodríguez tiene la característica de poner sus títulos entre paréntesis. Dos de los tres cuentos antologados son sueños y los tres son de alguna manera, cuentos de terror. Mención especial merece el cuento Sueño de Primavera, mezcla de horror y erotismo con un final poético:

La tinta negra cubrió toda la escena, y cuando desperté mis manos teñidas olían a mar y a primavera.

Finalmente Lilian Guevara es quizá la más realista del grupo, sin quitarle por eso dominio a su prosa. Cometa Halley cuenta una hermosa anécdota y Germán y el Kremlin nos presenta a una joven muda que descubre en los libros ventanas a un mundo más grande que el que la rodea.

En general es un libro bastante sólido, de recomendable lectura, cuyos autores están, en su mayoría, representando muy bien la microficción en sus países. Al parecer se está preparando otra antología de microficciones, esta vez solo de mujeres. Lo esperaré con ansias.

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