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SEMBLANZA DE LA CIENCIA FICCIÓN EN BOLIVIA

PUERTA DEL SOLDe: Iván Prado Sejas & Miguel Esquirol Rios

Las referencias de la ciencia ficción boliviana se remontan a las civilizaciones tihuanacota e incaica, a través de la literatura oral y el primer libro de CF publicado Victima de los Siglos se remonta al año 1955. En la segunda mitad del siglo XX se producen y se editan libros de forma esporádica y a partir del siglo XXI se da un desarrollo inusitado, y en este contexto nos permitimos mostrar una semblanza actual de la CF en Bolivia*:

“La literatura oral fantástica, uno de los dos sustentos de la ciencia ficción, siempre estuvo inmersa en el cotidiano vivir de los bolivianos, esto como parte del legado cultural dejado por las culturas andino-amazónicas. Los antropólogos que estudian a sus descendientes muestran que estos mantienen mitos y leyendas donde lo fantástico es el ingrediente principal de historias que se mantuvieron durante milenios y se conservan hasta ahora indemnes al pasar del tiempo. Asimismo, en las culturas amazónicas, predomina el pensamiento mágico y fantástico, y esto es fuente para que se mantengan muchos mitos y leyendas acerca del origen del hombre, de la existencia de múltiples dimensiones y de seres etéreos.

tihuancu kalasasayaEl segundo elemento que construye la ciencia ficción: la “ciencia” también ha estado siempre presente con culturas de inmenso desarrollo tecnológico que aún hoy en día nos siguen sorprendiendo. Estudiando la cultura tihuanacota, los arqueólogos observan un manejo de conocimiento astronómico en la construcción de monolitos, puertas de piedra, y edificios; y Igualmente, en la cultura incaica, aparecen conocimientos astronómicos  que dan lugar a una visión cosmológica de la vida. Esta visión se expresa en cuentos, mitos, tradiciones y leyendas que mantienen los quechuas en su cultura de origen, asumiendo la existencia de un Multiverso o Universo con muchas dimensiones. Este Multiverso se hace presente en el imaginario de las personas que viven en las culturas nativas y mestizas de Santa Cruz, Beni, Pando y las zonas tropicales de Cochabamba y La Paz.

En este contexto, un cuento recogido por Jorge A. Lira y traducido por José María Arguedas y publicado en Canciones y Cuentos del pueblo quechua, muestra que nuestros antepasados ya cultivaban la ciencia ficción y la narrativa fantástica. En el cuento titulado “El joven que subió al cielo” se observa la presencia de alienígenas en la Tierra, y esto está reflejado en frases como: “…eran mujeres vestidas de plata”; “Así es como nuestro hijo ha aprisionado a una ladrona… que bajó de los cielos” “La ropa luminosa de la joven la guardaban encerrada”, “Y se volvió a los cielos”. Asimismo, en este relato, el personaje principal, logra viajar al mundo de las alienígenas; el viaje dura mucho tiempo y recorre una distancia muy larga para llegar al mundo de los extraterrestres. Si bien, en la obra aparecen también elementos de narrativa fantástica, los aspectos de ciencia ficción emergen con claridad para el lector inteligente. Esto muestra, que oriundos de esta zona geográfica de Sudamérica, y que hoy se llama Bolivia, tuvieron su imaginación creativa dirigida a la ciencia ficción, donde se contaba sobre alienígenas y mundos físicos extraterrenos.

El primer relato corto de ciencia ficción escrito del cual se tiene referencia es el “Don Quijote en el siglo XX” escrito, según su hijo, en la década de los sesenta (publicada en 1985) por el afamado escritor Oscar Alfaro, quien se ocupó de desarrollar la literatura dirigida a los niños y jóvenes. En este cuento Don Quijote y Sancho Panza, rompen la barrera del tiempo a través de un proceso fantástico, y aparecen en el siglo XX. Este cuento está dirigido a los jóvenes.

El segundo relato del que se tiene conocimiento es “Grohumo”, escrito en 1968 por Ernesto Camacho A., y el mismo fue reconocido en un concurso de cuentos por la Universidad Técnica de Oruro. En este cuento el autor expone una historia donde se explora las dimensiones del Multiverso; tesis moderna, cada vez más aceptada sobre la estructura del Megauniverso.
La primera novela de ciencia ficción de la que se tiene referencia es “Víctima de los siglos” de Armando Montenegro y editada en 1955. En la trama, a partir de la explosión de una bomba atómica, el personaje principal, por efecto de un extraño gas producido por la explosión, se “duerme” y se despierta después 5000 años en el futuro. Allá aparece una ciudad futurista cuyos habitantes tienen grandes desarrollos tecnológicos y mentales, y el protagonista tiene que enfrentar una nueva realidad.
La segunda obra de envergadura, dentro del subgénero de ciencia ficción, de la cual se tiene datos es “Zedar de los Espacios”, de Ramiro Condarco Morales publicada en el año 1975. Esta novela trata de un viajero sideral que va por diferentes mundos en busca de su origen, y en el transcurso se suceden historias fantásticas. En la obra, se hace referencia al uso de una tecnología avanzada donde aparecen naves interplanetarias, naves madre, ropas espaciales delgadas para soportar los distintos ambientes, trineos voladores, sandalias voladoras, manejo de la gravedad, artefactos de detección y otros.

nave de ramiro ortegaEn 1967, Alvaro Pinedo publica “El Encuentro”, un relato que cuenta sobre el aterrizaje de una nave alienígena y el contacto del ser humano con extraterrestres. En esta historia de aventura emergen acciones, terror, inseguridad, sorpresa e incredulidad.
En 1979, Fernando Diez de Medina publica su novela “El Atlante y la Reina de Samos”, una mezcla de ciencia ficción y narrativa fantástica. Diez de Medina presenta una historia de amor que transcurre en la Isla de Samos, en el mar Egeo, después del hundimiento de la Atlántida. Una pareja, el Príncipe atlante Felimín y la Reina Cedara de la Isla de Samos, se constituye en el núcleo de un drama romántico que transcurre en una sociedad que tiene sus bondades, pero también posee defectos que se constituyen en barreras para que el amor de ambos perdure por siempre. Aparecen naves y alienígenas, que matizan la historia fantástica.

En 1989 se publica la novela “Utopia 2487”de Werner Pless, un alemán de origen judío, radicado en Bolivia. En la obra, el personaje principal es dormido para despertarse 500 años en el futuro y descubre que todo lo conocido había cambiado. El elemento relevante es la tecnología que posibilita el viaje en el tiempo.

Asimismo, tenemos obras de Harry Marcus, un escritor alemán que vivió muchos años en Bolivia, y que produjo obras dentro el género de la ciencia ficción y la fantasía, como los cuentos “El tirano”, “Rescate y Éxodo”, “Sustitutos”, “Poema Letal”; y las novelas “El Abismo de Estrellas” (1977), y “Proyecciones ” (1981). Es uno de los pioneros de la ciencia ficción en Bolivia. Igualmente, se destaca Hugo Murillo Benich, otro pionero de la ciencia ficción boliviana, que produjo cuentos de ciencia ficción como “Supraespacio”, “El Imperio de Wallallu”, y una serie de cuentos de ciencia ficción en el libro “OVNI S y extraterrestres en los Andes” (1991).

En 1994, Fernando Aracena publicó la novela “Latinoamérica 2025” que fue la primera obra boliviana de ciencia ficción que se difunde de forma masiva por Internet. Esta obra trata sobre el levantamiento de un grupo de jóvenes contra una Corporación que se adueña del mundo, donde predomina la corrupción, el armamentismo, el daño a la naturaleza, la desaparición de los valores, la violencia y la represión, y esto hace que el planeta sea un lugar no apto para vivir. En la actualidad, la difusión de cuentos, artículos, reseñas, comentarios y otros de ciencia ficción boliviana por Internet se realiza a través del blog “Ciencia Ficción y Fantasía en Bolivia”, creada en 2009 y dirigida por Miguel Esquirol Ríos e Iván Prado Sejas. Igualmente, Rodrigo Antezana, Miguel Lundin, Miguel Esquirol e Iván Prado, difunden sus trabajos de literatura de ciencia ficción a través del internet para toda Bolivia y el mundo. Se crea el blog SUPERNOVA, Sociedad de Escritores de Narrativa Fantástica y Ciencia Ficción, con sede en Cochabamba y con alcance nacional e internacional, y se edita la primera revista de ciencia ficción y narrativa fantástica denominada Multiverso, en versión digital.

En la primera década del siglo XXI aparecen nuevos exponentes de la ciencia ficción boliviana, con obras importantes que reflejan la inquietud por desarrollar la literatura fantástica en el país. En novela, en el año 2001, se publicó “El Viaje” del escritor Rodrigo Antezana Patton. Esta novela muestra un mundo con estructuras sociales y culturales propias, dentro de una estética post-apocalíptica donde se da el encuentro entre dos pueblos totalmente opuestos. Asimismo, en 2004 se publica la novela “De cuando en cuando Saturnina” de la antropóloga inglesa Alison Spedding que vive en nuestro país. Influenciada por el Ciberpunk, Alison Spedding plantea una Bolivia futura “sui generis”: Es el año 2086, una revolución indigenista ha impuesto un nuevo régimen y ha fundado un nuevo país: Qullasuyu Marka, y donde la protagonista principal es “Satuka”, navegadora espacial y activista política. Luego, son publicadas las obras Las Amazonas, Poder y Gloria (2006) y Crepúsculo en la Noche de los Tiempos (2008), Los Sueños del Padre (2010) de Iván Prado Sejas. En la primera novela aparecen civilizaciones perdidas en el tiempo, donde distintos personajes, como las amazonas, se involucran en historias épicas. En la segunda obra, aparecen personajes del sistema estelar siriano, con acciones que repercuten en la vida humana y estelar; y en la misma, se muestra una tecnología muy avanzada. Y en la tercera obra de cuentos, aparecen relatos de marcianos, terrimarcianos y terrícolas donde se configuran relatos de aventura, entretenimiento, amor, simbolismo, futurología y otros.

En cuento de ciencia ficción, aparecen también nuevos exponentes como Miguel Esquirol Rios, quien publica “Memorias de futuro” (2008), una serie de cuentos que se articulan en distintas realidades y tecnologías. La mayoría de las historias ocurren en un espacio tiempo, donde aparecen la geografía y la gente boliviana. Asimismo, Marcela Gutiérrez publica “La mujer que no se equivocaba” (2008) un libro con serie de cuentos, algunos de ciencia ficción en los cuales es posible presenciar las historias de encuentros con extraterrestres en el lago Titicaca; ingreso a otras dimensiones. La editorial Correveidile publica una Antología de Ciencia Ficción y de Fantasía de varios autores (2000).

En la segunda década del siglo XXI, aparece una nueva camada de escritores que publican obras que se enmarcan dentro la ciencia ficción, algunos con elementos fantásticos y maravillosos, y algunos de ellos introducen una ambientación localista muy particular. Entre estos escritores se tiene a: Gonzalo Montero Lara, que publica “Huellas de Luna” (2011), “Viaje al Fondo del Bar” (2014) y el “Misterio de las Tres Tetillas” (2012), cuentos y novela, con una ambientación comportamental muy “sui generis” donde se rescata aspectos de las subculturas criolla y mestiza; Sisinia Anze que publica “El Abrigo Negro” (2010), “La Clonación de Cristo” (2012), “Las Últimas Profecias” (2013) y “El Abrigo Negro: La Lanza de Longinos” (2013), mostrando una versatilidad narrativa de situaciones que combinan ciencia ficción y narrativa fantástica; Miguel Lundin Peredo publica “Armaggedon Sphere X” (2011), “Un Pueblo llamado Dreamcast” (2011), “Fuga de Tropicalopolis” (2011) y una serie de cuentos, con una influencia del Cyberpunk; Eduardo Ascarrunz lanza el libro “El Salar de Maravilla” (2011) una novela que revela sorpresas sobre el alunizaje del Apolo 11; Ronald Rodríguez gana el premio literario de Santa Cruz 2011 con la obra de ciencia ficción “Hyperrealidad: El evangelio de las profundidades”, con un estilo Cyberpunk; Dennis Morales edita “Venus Reluciente” (2012) donde aparecen sociedades gobernadas por mujeres, y publica “Nova” (2013), una aventura amorosa entre un humano y una replicante, dentro la ciencia ficción dura; y Anita Triveño publica varia novelas que combinan fantasía y ciencia ficción, y en la última de ellas “Sibelle para Benjamin” (2012) novela de fantasía donde resaltan algunos elementos de ciencia ficción.

Hananpacha ramiroEn esta misma década, entre los autores conocidos, Iván Prado Sejas publica “Samay Pata: Al Rescate de los Selenitas” (2012), tres historias que se conjugan y se proyectan a un drama apocalíptico cuyo efecto provoca la desaparición de una civilización y la “muerte” de un planeta; asimismo, publica “Hananpacha: En busca de la Libertad” (2014), una novela que combina la distópia y la utopía, y Miguel Lundin Peredo publica un libro de cuentos titulado “Cyborgs,niños robots y tormentas eléctricas” (2012) donde se explora el universo fantástico lundínico. A fines del 2013, es premiada con el VII Concurso Plurinacional de Novela Marcelo Quiroga Santa Cruz la obra “El Hombre” de Alvaro Pérez Quehui dentro el Cyberpunk y se edita a inicios del 2014.

Entre los escritores de otros géneros y que incursionan a la ciencia ficción están: Edmundo Paz Soldán quien incursiona en la ciencia ficción con un cuento titulado “Reality Runner”. Asimismo, toma elementos de la ciencia ficción, desde el Cyberpunk, en sus novelas “Sueños digitales” (2000) donde se intenta reinventar el pasado haciendo uso de la nueva tecnología y la creación de seres digitales; En “El delirio de Turing” (2003) cuenta la historia de un criptoanalista, un Hacker, metido en conflicto sociales, donde la tecnología digital juega un rol importante en la trama novelesca, y en Iris (2014), su primera novela de ciencia ficción, cuenta una historia futurista, distópica, donde surge un gobierno totalitario; Biyú Suarez se introduce en la ciencia ficción con el libro de cuentos “Paralelo 22” (2010) donde se narra historias ambientadas en la Santa Cruz del siglo XXII, ciudad que se transforma, y que da lugar a historias que ocurren en una sociedad futurista; Miguel Ángel Gálvez que edita la novela “La Caja Mecánica” (2001), con elementos de ciencia ficción y fantasía; Adolfo Cáceres Romero con el relato “La Bella Durmiente” (2009) que trata sobre una muchacha que permanece en estado de coma varios siglos y con el uso de una tecnología avanzada es despierta en una sociedad muy diferente; Giovanna Rivero, en su obra “Tukzon: Historias colaterales” (2008), introduce relatos con alienígenas y elementos de cyberpunk, y asimismo, edita la novela de ciencia ficción “Helena 2022:La vera crónica de un naufragio en el tiempo” (2012).; Arturo Von Vacano publica cuentos de ciencia ficción como “Selene viene” (2009); y Gonzalo Lema publica catorce relatos futuristas en su libro “Después de las Bombas” (2012).

A partir del panorama mostrado, se puede afirmar que la ciencia ficción boliviana está en franco crecimiento. Y por esto, en el presente se observa la publicación de bastantes obras dentro de la ciencia ficción, tanto de autores noveles y consagrados. Hay libros de cuentos y novelas que abarcan los distintos subgéneros de la ciencia ficción. En algún momento se argumentó que Bolivia no era un país con alto desarrollo tecnológico y esto era motivo suficiente para que la ciencia ficción, como subgénero literario, no tenga una acogida entre los escritores y lectores bolivianos; sin embargo, la extensa producción de obras de ciencia ficción que surge en este inicio del tercer milenio muestra una realidad distinta. Asimismo, los editores están interesados en publicar obras de ciencia ficción de autores bolivianos.”

*Extraido del prólogo de la I Antología de Ciencia Ficción Boliviana, de Iván Prado Sejas & Miguel Esquirol Rios.

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