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Reseña de libros: Technetos I y II de Luis Arbaiza

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Hace poco me pidieron un cuento para una antología. Como se toma su trabajo en serio, el editor me hace algunas correcciones (cosa que por lo general acepto sin peros. Todos saben que confieso abiertamente tener mala ortografía, así que a diferencia de muchos escritores yo adoro a los correctores de estilo) Y también me hace algunas preguntas para “aclarar” ciertas partes de la historia.

Y pasa que a mí no me gusta darle al lector todo mascado. No me interesa que él sepa todo lo que sucede en la historia. Yo creo firmemente en el “lector in fabula” que describe muy bien Umberto Eco. El texto es un trabajo incompleto, el lector lo completa. Es válido pues no darle todas las respuestas, para que él se pueda crear su propio texto: el texto que sólo él ha leído y que nadie más leerá.

¿Y de dónde me sale esta soberbia de comenzar una reseña de texto hablando de los míos? Pues que me parece importante aclarar cómo veo yo la literatura, para que comprendan con qué punto de vista hago esta crítica.

Me llegaron los textos de Technetos en pdf y agradezco infinitamente al escritor por hacerlo. Yo sé que muchas veces es difícil enviar libros, por lo que este método es bueno para todos. Invito a otros escritores a que hagan lo mismo.

Technetos es un mundo altamente tecnológico en donde la realidad virtual juega un rol importante. Para lograr la armonía completa (o la ilusión de ésta) se ha eliminado a las hembras. Sí, en ese mundo todos son hombres. Para poder procrear se ha logrado la tecnología adecuada. Todo está friamente controlado.

Ya que uno de los grandes problemas de nuestra sociedad es la lucha por la igualdad de género, al haber solo uno se soluciona el problema ¿No? Pues no. Pero para que puedan saber los problemas que afronta una sociedad así, les dejo leer el libro. No sacarán más información de mí. Salvo que esta falta de mujeres es, en mi opinión, una de las razones del fin de este mundo.

Estos libros nos ofrecen una buena oportunidad de reflexionar sobre la humanidad: ¿Qué nos hace humanos? ¿Realmente nos ayudaría tener un destino predeterminado? ¿Solucionaría algo eliminar los sentimientos? No es el primer libro que toca estos temas, pero su propuesta (eliminar el género femenino) es bastante osado y novedoso, además de ser un buen punto de partida para discutir la conciencia de género. Porque hay que recordar que género y sexo no son la misma cosa.

El dominio de los sentimientos es un pilar importante de esta sociedad. Así pues a los “guerreros” se les tortura para privarlo de sentimientos. Sin embargo esto no es suficiente para borrar la conciencia, como se quiere asegurar. Poco a poco las grietas de la sociedad van apareciendo y la aniquilación se acerca.

El primer libro está narrado desde dos puntos de vista, que finalmente coinciden, como los famosos vasos comunicantes de Vargas Llosa. En el segundo libro los puntos de vista son muchos, pues se presentan como escritos de esa sociedad perdida. Es decir que narran eventos que sucedieron antes de Technetos 1.

A pesar de ser libros bastante largos, se dejan leer con facilidad. La historia atrapa, los narradores tienen sus propios estilos (cosa difícil en esta clase de libros, por lo general encontramos que los narradores hablan todos igual… a pesar de tener diversos bagajes culturales) y me gusta el vuelo poético que tienen algunos de ellos.

Sin embargo hay algunos detalles que me parecieron quitarle valor a la obra. Y aquí debo decir que no es la primera vez que me encuentro ante estas particularidades en obras de noveles escritores.

La primera es lo que yo llamo “diálogos CSI”. Es verdad que en ciencia ficción debemos crearnos mundos totalmente nuevos y sobre todo la tecnología que va con ella. Es verdad también que muchas veces el lector se puede perder entre ellas y no tener ni idea de para qué sirven. La solución que muchos parecen haber encontrado es este tipo de diálogo en donde abundan los “¿Sabes cómo…? Qué interesante, explícame más” y otras joyas por el estilo. Este tipo de diálogo abunda en la serie televisiva que le da el nombre. Como los televidentes no tienen ni la menor idea de cómo funciona la tecnología usada para descubrir al criminal, se incluye estos diálogos para forzar la explicación. ¿El problema? Que los que hablan son colegas del mismo laboratorio ¿Cómo pues es que el otro no sabe cómo funcionan las cosas? ¿Ven la incoherencia? Lo mismo sucede en la ciencia ficción. Si se supone que comparten el mismo mundo ¿Cómo es que no saben las cosas básicas de éste? Ahora bien, me pueden reclamar que en el mismo mundo puede haber personas que no comparten el mismo conocimiento. Yo por ejemplo uso la computadora y el celular sin conocer en realidad la tecnología que hay detrás. Pero ¿saben qué? No me interesa conocerla. No voy por allí preguntando a la gente si saben cómo funciona tal o cual cosa.

Es importante que haya coherencia en lo que se narra y los diálogos CSI no son coherentes porque presentan una situación inverosímil en el mundo real y en el posible. Entre pares no se van explicando las cosas y a la gente común no le interesa cómo estas cosas funcionan. La única posibilidad para este tipo de diálogo es entre profesor y alumno. Es coherente pues se espera que el profesor explique y el alumno sí que está interesado en conocer esta explicación.

La segunda particularidad es las explicaciones a pié de página, otra solución encontrada para explicarlo todo. A mí este detalle es el que más me molesta. Por lo general no los leo, a menos que esté leyendo un libro para mi tesis doctoral. Estas explicaciones son muchas veces inútiles y cuando las veo pienso que o el escritor no sabe manejar su historia y poner esta explicación dentro de ella de manera fluida y verosímil, o es un pedante que trata de demostrarme lo mucho que sabe de “tecnología”, o, peor aún, piensa que el lector es tonto y que hay que explicarle todo. En primer lugar, como ya dije, esto impide que el lector sea lector in fabula, fuerza una dirección a la lectura y le quita riqueza al texto. En segundo lugar hay que recordar que este no es el objetivo de la literatura. Ya lo dijo Jakobson: en la función poética, la función comunicativa está restringida. Esta función poética no se limita a la poesía, sino que forma parte de toda obra literaria. Lo que queremos es contar una historia, no explicar cada detalle. Una obra así resulta aburrida.

Lo peor es que muchas de esas explicaciones son inútiles porque o ya se explican ellas solas en el texto o porque no aportan nada a la historia. Un ejemplo del primero es la palabra “mekhanes” que en el texto se describen como artefactos de bio mantenimiento público… y cuya descripción a pié de página es “máquinas”. Sin comentarios. Un ejemplo del segundo es todas las explicaciones de los nombres latinos (“Vienen del latín”) o por ejemplo explicar que son los erómenos, que como repito no aportan nada nuevo a la historia. Simplemente podríamos haber seguido leyendo sin dichas “explicaciones”. El mismo texto explica muchas veces la palabra.

Esto es aún más notorio cuando vemos que en el segundo libro las notas a pié de página sí funcionan. Como vuelvo a repetir, se trata de “textos encontrados” de esta civilización perdida, además son relatos inconexos (que sin embargo están muy bien conectados desde el punto de vista literario) y sin relación cronológica. Es verosímil entonces que nos “expliquen” ciertas cosas pues estamos leyendo un texto que supuestamente no es ficción. El texto se convierte en personaje de la historia y nos crea la ilusión de ser parte de los investigadores que lo estudia. En este caso las notas contribuyen a esa ilusión.

Una vez le hice el mismo comentario a un escritor que me contestó que muchos lectores le agradecían esas notas, pues les explicaba todo. Y aquí viene el inicio de este artículo: No me gusta escribir así, ni leer textos así. Yo creo firmemente en la libertad del lector, en su inteligencia para llenar los vacíos. Pero entiendo que muchos escriban así, porque los lectores lo reclaman. Al parecer no estamos lejos de este mundo imaginado por Technetos y necesitamos que Big Brother nos explique todo, nos dé todas las respuestas. Yo, como escritora, seguiré combatiendo esta inercia literaria que parece querer imperar.

Hay re recordar que no es porque se trata de ciencia ficción dura que hay que explicar todo. Lo que no se puede explicar en el mismo texto, mejor no hacerlo de manera forzada. Hace tiempo leí la saga del ladrón cuántico de Hannu Rajaniemi y es un buen ejemplo de ciencia ficción dura en donde no está todo explicado. No es necesario en literatura. Si quieren aprender realmente sobre física cuántica, no es en una novela que lo lograrán.

Ya no hago más comentarios sobre los errores ortográficos encontrados (y viniendo de alguien con mala ortografía… pues son notorios). Es importante que el texto esté limpio, pero una crítica literaria para mí es algo más que hacer notar dónde falta una coma o un acento. Sin embargo debo advertir al escritor que el segundo libro tiene muchas más faltas que el primero.

A pesar de estos detalles, creo que Luis maneja muy bien el lenguaje (que manejar el lenguaje y tener buena ortografía no son lo mismo). En conclusión son libros que satisfacen tanto a los lectores de ciencia ficción dura como a los que desean algo más que descripciones tecnológicas. Yo disfruté la lectura sobre todo del primer libro  pues quitándole el  abusivo uso de notas a pié de página, es una hermosa historia de amor homoerótica, sin ser arlequinesca.

Aquí les dejo un book trailer de la obra

 

 

Sobre el autor: Biologo Genetista UNMSM.

Consultor en Pedagogía de la Ciencia y en Medio Ambiente.

Magister en Filosofía (mención Epistemología), escritor, ensayista y escultor-pintor aficionado.

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